Tschabalala Self: el arte de la militancia

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Originaria de Harlem, Tshabalala Self explora la historia de los afroamericanos a través de la belleza negra. La artista estadounidense muestra los cuerpos femeninos como nadie.

Pop e historia de los negros americanos como legado, he aquí un sencillo -incluso demasiado sencillo- resumen de la obra de Tschabalala Self. Pintura, textiles, materiales reciclados, le valen todas las superficies como medio para celebrar el cuerpo de la mujer negra, demasiado a menudo víctima de clichés orientalistas. Bajo la mirada de Tschabalala Self, este cuerpo femenino se deconstruye, se reconstruye y sirve a un propósito ineludiblemente feminista.

Nueva York. 1990. Tschabalala Self nació en Harlem. Su madre destaca en la costura y transforma la ropa vieja en nuevos conjuntos para ella, sus tres hermanas y su hermano. Los artistas Faith Ringgold y Jacob Lawrence son amigos de la familia. Desde muy joven es consciente de que es una de las pocas niñas negras de su escuela en el Upper East Side de Manhattan. Esta infancia y sus observaciones fueron suficientes para galvanizar su perspectiva feminista.

«Siento que mi relación con el hacer, tanto formal como conceptualmente, está inspirada en mi madre. Es el espacio que ocupo en el mundo, es el cuerpo del que provengo. Es quién soy y quién era mi madre. Cuanto más sincera sea la historia que logres articular, más gente tendrá acceso a ella».

Retomar el poder

En la universidad, Tschabalala se apropió de la cultura pop. Cuando la artista estudió Bellas Artes en el Bard College, le llamaron la atención las formas diferentes en que la sociedad sexualiza a las mujeres blancas y negras. En cuadros y collages, la pintora opta por cuestionar la cosificación de la mujer negra a través de una serie de retratos dedicados a sus figuras negras a imagen de Saartjie Baartman. Un patrimonio cultural que desea defender a toda costa.

Love to Saartjie
Oil, acrylic and dye on canvas
66″(H) x 26″(W)
2015
Love to Saartjie
Oil, acrylic and dye on canvas
2015

«Creo que ha llegado el momento de que los negros y la gente de color recuperemos nuestro poder. Tenemos que recrear toda una nueva retórica en torno a nuestras identidades». En 2017, esta nueva retórica se llama Bodega Run. Tschabalala Self se centra en la vida cotidiana de las mujeres negras en un Harlem víctima de la gentrificación. Las características físicas exageradas de los cuerpos sirven para magnificar a las mujeres normales y corrientes que frecuentan las «bodegas», esos pequeños negocios familiares situados especialmente en los barrios negros o latinos.

Bodega Run Diptych, 2017
Acrylic, watercolour, flashe, gouache, coloured pencil, pencil, hand-coloured photocopy, hand-coloured canvas on canvas

¿Quién puede pretender hacer arte sin posicionarse? Nueva York, Glasgow, Londres, Miami, Los Ángeles… El mundo del arte tendrá que contar con el pop, la vitalidad y la militancia de Tschabalala Self.

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